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Música

Fontaines D.C. / Dopamine Chamber

Fontaines D.C. / Dopamine Chamber

Tendencia Musical

Fontaines D.C. han publicado 5 álbumes desde 2019, y son todos buenísimos, lo que les convierte en el grupo más relevante y constante de toda esta década que hace rato ha pasado su ecuador. Sobre esta nueva entrega, ‘Dopamine Chamber’, se está comentando mucho que se han pasado al «rock de estadios», probablemente porque de hecho los recintos en que actúan son cada vez más grandes, pero sería un «rock de estadios» muy extraño, en todo caso. Y es que si bien en algunas canciones la banda ensancha su sonido hacia algo que podríamos comparar vagamente con ‘Music for the Masses’ de Depeche Mode; en la mayoría de grabaciones, todo lo contrario.

Sin cambios radicales ni artificiosos, los irlandeses han ido dejando atrás el sonido post-punk de sus inicios, poco a poco, anteponiendo su sensibilidad a la definición de un género concreto. A veces han podido parecer un poco grunge, otras seguir los cánones de Nick Cave o Lana del Rey, o incluso introducir un fraseo de rap, que lo importante siempre es el mensaje desolador sobre los tiempos que vivimos, así como cierta estética retro y casera. No importa los discos de oro o de platino que hayan empezado a recibir sobre todo en Reino Unido: sus vídeos siguen pareciendo realizados con presupuesto de estudiante de Comunicación Audiovisual.

Eso le da a la banda un empaque, la imagen de estar sabiendo construir una carrera en los márgenes de la industria. Fontaines D.C. llevan varios discos hablando de malestar generacional, de gentrificación, de la angustia que nos generan las últimas tecnologías. En este álbum Silicon Valley, hogar de Apple, Facebook o Google, es el escenario desolado de la primera canción, que además se titula ‘Six Shoot Morning’ y recuerda por su ambientación a Kraftwerk o, por decir algo relacionado con Irlanda, Passengers, el fugaz grupo electrónico experimental que en los 90 montaron U2.

«Todo el mundo está deprimido, todos corremos en una rueda» es el mensaje de ‘Mimesis’, la canción más New Order que jamás hayan editado; el álbum termina con el mensaje de muerte y destrucción de ‘Intimate’ («Dying and dying and dead / Dying and dying and dying and dead») y el título del proyecto procede del tema ‘One Man’. «Una cámara de dopamina para tratar de matar el dolor / No podrás escapar una vez que le hayas puesto nombre».

En ocasiones, en cambio, Fontaines D.C. ofrecen esperanza o, cuando menos, mensajes contradictorios, quizá fruto del desconcierto «made in 2026». Su gran obra maestra esta vez es ‘Marianne’, una de las mejores canciones de su carrera -lo cual, a estas alturas, es mucho decir-. Bajo una letra críptica que tanto invita a «seguir soñando» como a «desaparecer», encontramos una espectacular sección de cuerda y una de las tomas vocales más afectadas de Grian Chatten, que sabe cómo suspirar, respirar al micro y cuándo callar, sin abusar de ningún recurso. Que se ha ido convirtiendo en un cantante de lo más carismático se percibe también cuando en ‘One Man’ implora «solo soy un hombre» 4 veces seguidas. Quizá hace unos años no se habría atrevido.

Lo que no significa que tengamos que infravalorar a la banda o considerar a Fontaines D.C. un proyecto unipersonal. Grian Chatten llegó a publicar un disco en solitario que no estaba mal, pero las notas de prensa de XL son generosas en detalles sobre qué ha aportado cada miembro de la formación y una de las mejores maneras de comprobarlo es ‘Tongue‘. Una pequeña sinfonía en la que la batería amaga con emular ritmos de drum&bass o big beat, el piano que ha tocado James Ford sirve para liberar y las cuerdas esta vez de mero acompañamiento. La sensación de tema «llenaestadios» raro se completa a continuación con la mencionada ‘One Man’, que como mucho podríamos comparar con The Verve en su segunda mitad; y con el dúo con Rosalía.

‘Where Is Gone‘ va donde nadie lo esperaba: a los territorios de Nancy & Lee y Morricone o, si queremos mencionar algo contemporáneo, Cat’s Eyes. Tanto Chatten como Vila están soberbios y correctos, si bien es un tanto frustrante que, dadas las ambiciones de ambos, no se hayan atrevido a deconstruir la grabación, como Hazlewood hizo con ‘Some Velvet Morning’ hace 60 años. El tema también peca de aparecer en la secuencia demasiado pronto: habría un buen cierre para el álbum, desde luego uno más carismático que ‘Intimate’.

Fontaines D.C. evitan entregar un disco demasiado lánguido comenzando ‘Demolition’ con un estribillo y un post-estribillo abrumadores, situando hacia el final un tema trotón como ‘You Miss Me’, y sobre todo siendo los perfectos retratistas de relaciones tóxicas en un mundo tóxico, tan explícitas que a duras penas puedes pestañear. En ‘Happy for You’ el estribillo «si te vas, no correré detrás de ti» no tiene la más mínima credibilidad; y en la acústica ‘Japan’, una chica abandona su cuerpo para follar y paga todos los platos rotos de él. El chico dice «gracias» sin sonreír. «Cinematic feeling», habían propuesto ellos mismos en ‘Marianne’, conscientes del universo que han construido. ¿He visto algo de esto en una película de Wong-Kar Wai?

Fuente original: Jenesaispop (Música).

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